En la actualidad, Jason Momoa puede considerarse una súper estrella por derecho propio gracias al papel de Khal Drogo en Game of Thrones, que lo convirtió en un rostro -y unos músculos- reconocibles para el gran público y le abrió eventualmente las puertas del universo DC Comics como el nuevo Aquaman, pero lo cierto es que su esposa, Lisa Bonet, y él siempre han preferido mantenerse alejados del ajetreo de la meca del cine.

Y para muestra, el peligroso inquilino que tuvieron en su casa...

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