Jamie Dornan, Dakota Johnson

Pascal Le Segretain/Getty Images

¿Veremos Mr Grey?

Jamie Dornan tenía que ponerse algunos límites.

El actor de 35 años enseñó parte de su pene durante un sexy montaje con Dakota Johnson en Cincuenta sombras de Grey, película de 2015 producida por Focus Features, y en entrevistas posteriores contempló la idea de mostrar más de su cuerpo en las próximas películas de la trilogía. Pero, como explica en una nueva entrevista con ELLE, al final decidió mantener sus partes privadas… bueno, en privado. Cuando le preguntaron sobre el rumor de que el estudio le había ofrecido 1 millón de dólares adicionales para hacer un desnudo frontal en Cincuenta sombras liberadas (a estrenarse el viernes), él se rió y dijo, "Fueron 30 millones de dólares, para enseñar un testículo".

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"No, ¿que me ofrecieran más dinero para salir desnudo?", preguntó. "Eso no ocurrió".

¿Quién sabe? Quizás Dornan habría aceptado mostrar sus genitales en escena si alguno de los directores de la película hubiese sentido que era algo necesario para la historia de amor de los personajes. "No sé si dije que no lo haría. Ven mi trasero bastante. Eso realmente no me molesta. Se ven mucho los senos de Dakota. Yo hubiese enseñado mis senos si los tuviera. Simplemente pensé, ‘No necesitamos estar enseñando el resto si no es esencial para la historia", explicó. "No estamos haciendo pornografía, por mucho que la gente lo crea".

(Hace dos años, Johnson dijo que estaba a favor de que Dornan se exhibiera en cámara. Como dijo en Watch What Happens Live With Andy Cohen, "¡Todo el mundo quiere ver el P!")

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En la entrevista, Dornan también dio más detalles de la historia que le contó a Jimmy Kimmel sobre cómo se cubría sus partes. "Te presentan algunas opciones y tamaños. Todos son color piel, pero como si tuvieras ictericia. Ese color. Como si estuvieras enfermo. Escogí uno. Todo el mundo se había ido del cuarto. Mientras me lo ponía, vi una pequeña etiqueta cocida adentro. Decía, ‘Preso No. 3'", aseguró. Pensando que era usado, dijo, "Casi vomité. Mientras mis genitales descansaban en esta cosa, me dije, ‘Alguien usó esto'. Llamé al asistente de vestuario, ‘Hombre, qué c**ajo. ¿Esto es de segunda mano?'. Él respondió, ‘No, créeme'. Pero ya había perdido mi confianza".

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