Kris Jenner, Kendall Jenner, Kylie Jenner

Jason Merritt/Getty Mike Coppola/Getty

Kris Jenner debería aprender a medir un poco sus palabras cuando esté en frente de sus hijas menores de edad Kendall y Kylie. 

Si la matriarca de las Kardashians quiere limpiar un poco su imagen delante de la agrupación de psicólogas sociales estadounidenses que se quejaron por su comportamiento, en vez de hacer chistes sexuales e inapropiados, como los que hizo en el mas reciente episodio de Keeping Up With The Kardashians, debe medir sus palabras.

La madre el clan estuvo riéndose de manera histérica junto a su marido Bruce Jenner mientras tomaba diferentes alimentos de la cocina y hacía comentarios sexuales ante la presencia de su hija Kylie, quien apenas tiene 14 años.

Kris tomó dos rollos de pan, los puso sobre sus pechos y le pidió a su marido que dijera lo primero que le pasara por la cabeza. Más adelante tomó un espárrago de gran tamaño y se lo puso a Bruce en la cara mientras su hija adolescente la miraba con cara de mortificación.

Las malas decisiones de Jenner no terminaron ahí, porque en el mismo episodio decidió ir a visitar a su ex amante, responsable de su divorcio con Robert Kardashian, a escondidas de su marido Bruce.

Estas acciones de Jenner de seguro traerán más comentarios a la larga lista de críticas que han generado sus últimas actuaciones en el popular show de E!

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