Al cortar sus vínculos con Inglaterra, el príncipe Harry y Meghan Markle se están adaptando bastante bien a su nuevo hogar.

En sus últimos días como miembros de la realeza británica, Meghan Markle y el Príncipe Harry dieron de qué hablar en el servicio por el Día de la Mancomunidad de Naciones(lo amigables que fueron sus saludos con el Príncipe William y Kate Middleton) como mostraron tenacidad en los premios Endeavour Fund 2020 (hola, con el labial rojo grueso) y le recordaron al mundo cuan significativo es el impacto que aún pueden causar.

En ningún lugar se hizo más evidente que en el compromiso final de Meghan: Una recepción en el palacio de Buckingham que vio una reunión con las 22 personas que recibirían las becas de la Mancomunidad de Naciones. Pero después de hablar con los estudiantes (aún permanece como representante de la organización) y hacer su ronda final de despedida hacia las personas que conformaban el 'Team Sussex', apenas un año desde sus publicaciones planeadas, Meghan empezó a hablar sobre tomar su vuelo a casa. El editor real del diario Harper Bazaar Omid Scobie reportó que estaba realmente ansiosa por tomar un vuelo a la isla de Vancouver.

Oh, Canada, ¿eh? Y como es completamente evidente ahora, eso era a lo que se referían cuando soltaron la bomba en su anuncio de enero, revelando los planes de, si no era salir completamente de la familia real, por lo menos reducir considerablemente sus obligaciones al ya no ser miembros mayores y, como ellos lo exponen, empezar "balancear nuestro tiempo entre el Reino Unido y Norteamérica". 

Y tuvo sentido. El país es uno de los 53 miembros de la Mancomunidad de Naciones y es el lugar donde la pareja pasó seis semanas sabáticas con su hijo de 10 meses Archie Harrison, lo cual puede verse como una prueba muy exitosa que dio paso a que ahora la familia se encuentre viviendo en su hogar de 14 millones en la Isla de Vancouver sin ser molestados.

Y, mientras la ex actriz de 38 años fue criada en el soleado clima de California, considera a Toronto como un hogar adoptivo, que se refleja fuertemente en los siete años que pasó en la ciudad y que aún homenajea al promover a grandes diseñadores canadienses como Line the Label, Mackage y Birks and Sentaler. Además, Tim Hortons les ofreció una vida completa de café gratis, así que su decisión se ve bastante clara...

Uno podría argumentar que Canadá es donde Meghan pasó la mayoría de sus años en formación. El teatro Northwestern y su posgrado en relaciones internacionales, como seguía en sus veintes al mudarse a su apartamento de tres habitaciones en el barrio de Toronto Annex, su éxito como la abogada Rachel en la serie americana Suits, además de sus emblemáticas apariciones como invitada en CSI: NY, The League y quizá la más famosa, Deal or No Deal

"Cuando llegué aquí, Suits no se había emitido en Canadá por sus primeros dos años" recordó a The Toronto Star en 2016. Su relativa anonimidad le permitió explorar su ciudad adoptiva de una forma en la que solo podría una chica de California: "Viviendo bajo la idea de que la mayoría de las cosas pueden cursarse con Yoga, la playa o un par de aguacates".

"Estaba yendo al centro de Moksha" le dijo al periódico sobre el estudio al que iba a practicar yoga, "rogando por amigas". 

Las encontró en buenos lugares, formando rápidamente un vínculo con la estilista Jessica Mulroney y su esposo Ben Mulroney, un presentador de televisión cuyo padre fue el Primer Ministro Brian Mulroney. Juntos, los amigos vivieron grandes momentos en la capital de Ontario. Asistían regularmente a la cabina de fotos ubicada en el piso de 'Solo para Miembros' de Soho House (donde otro de sus amigos, Markus Anderson, trabaja como el director global de membresías) apoyaban también al equipo de baseball los Toronto Bluejays y entrenaban juntos en Ultimate Athletics. 

Durante siete temporadas, cada rodaje por nueve meses, Meghan logró construir una fantástica vida, incluso si tenía que acostumbrarse a las nevadas temporadas del país. "¡Siete inviernos canadienses!" bromeaba en 2017 en una entrevista con Vanity Fair. "Una larga temporada para alguien que creció al sur de California". 

Visitaba bastante seguido sus lugares de compras (Ani & Wren para piezas de cachemira, Cabaret Vintage para prendas retro y Kensington Market para comida, donde acostumbraba recoger masa fermentada de Blackbird Bakery Co) restaurantes (durante su romance con el Chef Cory Vitiello, era una visitante constante en el ahora cerrado Harbord Room, incluso celebrando una fiesta de cumpleaños en el patio trasero. Aunque también amaba Bar Isabel para comer ceviche, Bestellen para costilla de ternera y Terroni para pasta) y muchas otras formas de vivir los días. 

"Ir a trotar por el barranco con mi perro rescatado Bogart, luego ir al mercado granjero para obtener productos de temporada para freir a la parrilla con un pescado completo y una botella de vino rosa con mis amigos en el patio trasero" le dijo a Glamour en el 2014. "Aso a la parrilla en una Big Green Egg, esta asombrosa parrilla de cerámica que fue mi regalo para mí misma el año pasado y estoy obsesionada. Ahumeé un pavo en ella para Acción de Gracias y también funciona como un horno para pizza". 

Y cuando discretamente comenzó a salir con el príncipe más elegible de Gran Bretaña, donde fueron juntados por un amigo en común mientras ella asistía a una rueda de prensa, él pudo entrar perfectamente al mundo que ella había creado. Uniéndose a sus fiestas para la cena en su patio trasero y las noches en Soho House. Un lugar en donde sabían que podían relajarse puesto que los demás clientes no les prestarían mucha atención.

Y simplemente agregar un abrigo con capucha o una gorra de baseball les permitió salir juntos a caminatas al parque Trinity Bellwoods con su cachorro  rescatado.

"Es un parque increíblemente grande con un espacio para que los perros corran en medio, lo cual era ideal para mi muy activo perro Bogart" le dijo Meghan alguna vez a MyDomaine (via UK's Evening Standard) "Pero más allá de la monotonía del parque (canchas de tenis y el campo de baseballl) podías ver a personas preparando puestos para ofrecer abrazos gratis, yoga en el parque, clases de baile e interpretar un poco de arte. Es realmente el punto ideal para encontrarse con amigos, lanzar un frisbee hasta que el día se oscurezca y escuchar el golpe de unos bongoes desde el otro extremo del parque".

Por algo más de tres meses (hasta que su relación con Harry se confirmara por los medios) la floreciente pareja tenía la posibilidad de encontrarse en el apartamento de Meghan y navegar por su ciudad adoptiva sin ser vistos por el radar, gracias en parte a la discreta vibra que transmite la ciudad.

"Era muy gracioso porque por más que pienso en lo grande que es una ciudad como Toronto, es tan diferente de Los Ángeles o Nueva York" le dijo a HELLO! Canada en septiembre de 2015, mientras promocionaba sus dos primeras colecciones con el almacén canadiense Reitmans. "No hay paparazzis entonces es bastante sencillo tener una vida normal allí, sin que nadie se preocupe por lo que usas ni nadie que se entrometa mucho en lo que haces".  

Y, aunque los paparazzi comenzaron a ser más recurrentes con el rumor de que cierto príncipe pelirrojo se encontraba en la ciudad, es quizá esa discreción lo que más extraña, además de su despedida en Suits, su carrera en la actuación y su hogar canadiense en 2017, elementos que perdió luego de que se uniera a su prometido, viviendo en su cabaña del palacio de Kensington y acostumbrándose a estar bajo la mira en la que Harry ha estado durante toda su existencia.  

Claro, pudo pasar más tiempo con sus amigos, a quienes logró visitar en secreto por lo menos una vez durante su tenencia real. Tuvo un viaje de tres días durante agosto de 2018 a Toronto, donde pudo quedarse con Mulroney y su familia (La tia Meg está muy cerca de la niña de 6 años Ivy y los gemelos de 9 años Brian y John que hicieron parte de su boda) el cual fue cuidadosamente coordinado para que la prensa solo pudiera captar viento, cuando su vuelo comercial aterrizara de vuelta en Londres. 

Y, de forma muy triste, las circunstancias la obligaron a dejar a uno de sus tan amados perros, logrando llevar solo a su beagle Guy en el viaje a Londres. (Un vocero del palacio de Kensington notó que fue por tomar la decisión que fuera mejor para su cruzado entre labrador y pastor Bogart, que fue re-adoptado por un amigo) pero para Meghan, como ha sido claro durante los últimos meses, lo más difícil que ha tenido que afrontar es la pérdida de su autonomía.

Por muy difícil que haya sido aceptar un lugar en el escalón superior de la monarquía británica, ha sido más difícil para la esposa de Harry adaptarse a recibir toda la atención mediática constante, que se divide entre quienes buscan alabarla todo el tiempo o bombardearla con críticas. 

En el transcurso de solo dos años, ha cambiado de ser la confiada mujer que le decía a Vanity Fair que no le importaban las historias de odio que habían publicado los medios por la decisión de Harry de casarse con una mujer biracial y divorciada ("No leo la prensa, ni siquiera lo hice para Suits. Las personas que son cercanas a mí son quienes me conocen. Lo demás es ruido") a ser la persona que le admitió a Bradby que, emocionalmente, las cosas eran más difíciles de lo que se había imaginado. 

"No creo que nadie pueda entenderlo. Pero para ser justos, no tenía ni idea, lo cual suena difícil de entender" compartió en su documental de ITV. "Jamás pensé que sería fácil pero pensé que sería justo. Y esa es la parte que es difícil de asimilar, pero afronto las cosas un día a la vez". 

Para Harry, el odio contra su esposa se sintió ligeramente familiar al modo en como los medios de comunicación trataron a su difunta madre, la princesa Diana. "Creo que ser parte de esta familia, con este rol y este trabajo, cada vez que veo una cámara o que escucho un click, cada vez que veo un flash, me lleva de vuelta". Dijo. "En ese orden de ideas, es el peor recordatorio de su vida en comparación con el mejor".

Por todo esto, no fue tan sorpresivo cuando anunciaron el otoño pasado que tomarán un poco de tiempo para poder descansar.

En el apartamento de la Isla Vancouver, asegurado con la ayuda de la ex compañera de clase de Meghan Katherine McPhee y su esposo canadiense David Foster, pudieron pasar el primer día de acción de gracias y la primera navidad de Archie, revelando el gusto del bebé de nueve meses mientras observaba el impresionante paisaje y disfrutando el plan de escalar diariamente. 

Archie "vio nieve por primera vez el otro día y pensó que era asombrosa" compartió Harry en un evento en enero para su fundación de caridad, Sentable.

Meghan también se apresuró a contar su experiencia durante una visita que realizaron el 7 de enero, donde le agradecieron personalmente el alto comisionado canadiense Janice Charette por su hospitalidad. "El solo poder recibir la calidez que experimentamos por parte de las personas, pero también caminar y ver la belleza de Canadá" resaltó. "Ver a Archie reaccionar 'Ahhhh' cuando caminas y notas lo llamativo que es, significa mucho para nosotros".

Y para Charette, "el hecho de que pudieran estar aquí por una temporada prolongada y que pudieran disfrutarse a sí mismos sin que vinieran personas a invadir su espacio" dijo de la visita. "Estoy intrigada por ello". 

Porque si no fuera por la amistosa actitud de Meghan ayudando a los locales Asymina Kantorowicz y su novio Iliya Pavlovic, quienes tomaron una foto durante la caminata de la pareja real alrededor del parque regional Horth Hill, es una gran posibilidad de que nadie se hubiera enterado de dónde se estaban quedando exactamente

Incluso ahora que su coartada se ha visto comprometida, la pareja aún está disfrutando de una callada visita a la Isla de Vancouver, bastante más tranquila de cualquier estadía en Londres. Gracias, en parte, a las estrictas leyes que tiene Canadá respecto a privacidad. "Harry está mucho más feliz y se siente más relajado" afirma una fuente real para Us Weekly. "Por ahora, no se ha arrepentido de mudarse". 

Particularmente cuando pueden disfrutar sus días comiendo comidas cocinadas en el hogar, sesionas de yoga, de escalada, admirando el precioso paisaje con su hijo y sus perros sin la presencia de cámaras. "Es un mundo completamente diferente a lo que estaban acostumbrados en Londres" dijo otra fuente a la revista. "Los locales no los molestan y tienen la libertad de hacer lo que quieran". 

Entonces el panorama está claro.

Pero según las fuentes de Vanity Fair, es algo más profundo que eso. Que, incluso, están probando el terreno para llevar su proyecto de crear la Fundación Real de Sussex a Canadá. 

"Lo que es más interesante es que Meghan siente que mientras la caridad sea un interés mundial, ve a Hollywood y a los círculos de negocios americanos como claves para la recaudación de fondos" dijo una fuente Interna. "Meghan siente que enfocarse en la recaudación de fondos en los Estados Unidos podrá traer millones de dólares bastante rápido".

Otra fuente menciono que "Incluso en sus años más jóvenes en Hollywood, ella quería trabajar en crear una fundación de caridad que pudiera transformar vidas. Ahora que tiene la plataforma de pertenecer a la familia real, puede realmente construir este plan. Ella ve a la fundación como un factor clave en crear un legado como una nueva realeza y Harry está justo tras de ella".

Pero mientras Harry está feliz con 'ensuciarse las manos' por así decirlo, también quiere tener la oportunidad de colgar sus guantes de trabajo al final de la noche. "Hago mis propias compras. A veces, cuando me alejo del mostrador de carne en mi supermercado local, me preocupo de que alguien me tome una foto con su teléfono. Pero estoy determinado a tener una vida relativamente normal" le dijo a Levin. "Y si tengo la suerte de tener hijos, que ellos también la tengan". 

 

Y si requiere que se aleje unas 5.000 millas de Londres, pues que así sea. 

"Harry está concentrado en construir un futuro junto a su familia. Estarán pasando un tiempo en California y Canadá y no está mirando atrás" le dijo una fuente a People. Otra comentó "Esto es lo que Meghan y Harry siempre han querido, crear su propia vida. Se sentirá como un descanso inmenso salir del Reino Unido y continuar su propio camino". 

We and our partners use cookies on this site to improve our service, perform analytics, personalize advertising, measure advertising performance, and remember website preferences. By using the site, you consent to these cookies. For more information on cookies including how to manage your consent visit our Cookie Policy.